Luis Albert
Poeta recién llegado
Caminamos por la playa el viento juega con tu pelo,
tus suaves hombros se insinúan a mis labios,
tu cintura refugia mi mano,
tus ojos como soles brillan para mí,
y tu sonrisa fácil que inspira mis versos.
De pronto te detienes giras y te enfrentas a mí,
las olas que alcanzan nuestros pies,
tu beso como ola llega a mis labios,
luego sonríes y señalas al sol del ocaso.
Una nueva brisa te estremece,
te aferras aún más a mí,
y caminamos sin rumbo perdidos en un mundo
que nos pertenece, que sólo es nuestro.
Nos abrazamos y nos fundimos en un nuevo beso,
tus brazos rodean mi cuerpo,
mis manos que descansaban en tu cintura,
se aferran a tus caderas.
El sol enrojecido comienza a esconderse,
tiñendo las pocas nubes,
el cielo comienza a oscurecer
dando paso a las primeras estrellas.
El viento vuelve a soplar levantando tu pelo,
y queda en nuestras caras,
sonreímos y me pides dulcemente que te abrace más fuerte,
por que necesitas mi calor.
Caminamos solos en la playa con la noche sobre nosotros,
la luna coquetamente nos muestra su cara,
su luz ilumina nuestros pasos,
mientras nuestros cuerpos se acercan aún más.
Nos detenemos nos miramos fijamente,
nuestros labios se unen en dulces besos,
frenéticos después, apasionados,
tus manos en mi pecho,
las mías recorren tu cuerpo.
Y nos besamos como si no hubiera mañana,
como si fuera la última vez,
nuestros labios se separan apenas para respirar,
y el frío que acecha ya no nos hace presa de su abrazo,
ya no estamos a su alcance.
Nos volvemos a mirar y sin palabras,
volcamos nuestro rumbo a nuestra cabaña,
que será testigo de nuestro amor.
tus suaves hombros se insinúan a mis labios,
tu cintura refugia mi mano,
tus ojos como soles brillan para mí,
y tu sonrisa fácil que inspira mis versos.
De pronto te detienes giras y te enfrentas a mí,
las olas que alcanzan nuestros pies,
tu beso como ola llega a mis labios,
luego sonríes y señalas al sol del ocaso.
Una nueva brisa te estremece,
te aferras aún más a mí,
y caminamos sin rumbo perdidos en un mundo
que nos pertenece, que sólo es nuestro.
Nos abrazamos y nos fundimos en un nuevo beso,
tus brazos rodean mi cuerpo,
mis manos que descansaban en tu cintura,
se aferran a tus caderas.
El sol enrojecido comienza a esconderse,
tiñendo las pocas nubes,
el cielo comienza a oscurecer
dando paso a las primeras estrellas.
El viento vuelve a soplar levantando tu pelo,
y queda en nuestras caras,
sonreímos y me pides dulcemente que te abrace más fuerte,
por que necesitas mi calor.
Caminamos solos en la playa con la noche sobre nosotros,
la luna coquetamente nos muestra su cara,
su luz ilumina nuestros pasos,
mientras nuestros cuerpos se acercan aún más.
Nos detenemos nos miramos fijamente,
nuestros labios se unen en dulces besos,
frenéticos después, apasionados,
tus manos en mi pecho,
las mías recorren tu cuerpo.
Y nos besamos como si no hubiera mañana,
como si fuera la última vez,
nuestros labios se separan apenas para respirar,
y el frío que acecha ya no nos hace presa de su abrazo,
ya no estamos a su alcance.
Nos volvemos a mirar y sin palabras,
volcamos nuestro rumbo a nuestra cabaña,
que será testigo de nuestro amor.
Última edición: