Esler Jardiel Sobalvarro.
Poeta recién llegado
Dejaremos a la causalidad
la culpa de los hilos del destino,
el titiritero perfecto
para que la mística
haga estragos en nosotros.
Tratare de no prejuiciar mi mente,
para cuando se den las circunstancias
sea a través del flujo y reflujo del universo
que te descubra.
Eres una amalgama perfecta
que espera ser descubierta,
eres ese nuevo mundo
que no espera la conquisten,
sino que coexista la armonía
del ser con la energía.
Es el tlamatini de los náhuatl
convergiendo en tu tierra,
tu pueblo, eres tú...
Disculpa la osadía de este neófito
que esculpe en tu mente,
con letras que vierten sangre,
usando las venas como cincel
y esas ganas de ti como martillo.
Pobre trabajador picapedrero
que segregar magia
y atenta en contra tuya,
muy bien sabe que puede perderse
en ti.
“No te preocupes
que el silencio susurra al oído
de este necio
que solo quiere unas cuantas gotas
de ti para saciar la sed”
Nota: Tlamatini (en náhuatl: Tlamatini, ‘los que saben algo o los que saben cosas’) (plural tlamatinime), traducido como hombres sabios, era el equivalente a los filósofos en la época de los mexicas.
la culpa de los hilos del destino,
el titiritero perfecto
para que la mística
haga estragos en nosotros.
Tratare de no prejuiciar mi mente,
para cuando se den las circunstancias
sea a través del flujo y reflujo del universo
que te descubra.
Eres una amalgama perfecta
que espera ser descubierta,
eres ese nuevo mundo
que no espera la conquisten,
sino que coexista la armonía
del ser con la energía.
Es el tlamatini de los náhuatl
convergiendo en tu tierra,
tu pueblo, eres tú...
Disculpa la osadía de este neófito
que esculpe en tu mente,
con letras que vierten sangre,
usando las venas como cincel
y esas ganas de ti como martillo.
Pobre trabajador picapedrero
que segregar magia
y atenta en contra tuya,
muy bien sabe que puede perderse
en ti.
“No te preocupes
que el silencio susurra al oído
de este necio
que solo quiere unas cuantas gotas
de ti para saciar la sed”
Nota: Tlamatini (en náhuatl: Tlamatini, ‘los que saben algo o los que saben cosas’) (plural tlamatinime), traducido como hombres sabios, era el equivalente a los filósofos en la época de los mexicas.
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