tú eres el abrazo,
el mar que calma mi ira
eres el cálido aliento
que ahuyenta el dolor de mi herida
eres azúcar en mi boca,
fuego en el fuego que aflora;
la miel que arrastra tus manos
deja un vacío en mis estómago
me envuelve tu respiración
en un delirio tremendo
los latidos sólo se escuchan
en esta habitación lejos del miedo
ya no hay sombra,
estoy entre tus brazos,
ahora la luz nos llega
y no hay frío en el ocaso
después del sol,
de la tarde caliente
de los besos mojados
después de los cuerpos atados,
después de tanto recorrer,
de tanta respiración,
de tanta húmeda canción,
no hay frío, ni temblor
eres mi cobijo,
eres parte de mi voz,
eres alma de mi carne
encuentro sin adiós.
el mar que calma mi ira
eres el cálido aliento
que ahuyenta el dolor de mi herida
eres azúcar en mi boca,
fuego en el fuego que aflora;
la miel que arrastra tus manos
deja un vacío en mis estómago
me envuelve tu respiración
en un delirio tremendo
los latidos sólo se escuchan
en esta habitación lejos del miedo
ya no hay sombra,
estoy entre tus brazos,
ahora la luz nos llega
y no hay frío en el ocaso
después del sol,
de la tarde caliente
de los besos mojados
después de los cuerpos atados,
después de tanto recorrer,
de tanta respiración,
de tanta húmeda canción,
no hay frío, ni temblor
eres mi cobijo,
eres parte de mi voz,
eres alma de mi carne
encuentro sin adiós.