tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se abre en dos el valle cerebral y la imagen no es tétrica.
Sobre la calma delibera una ansiedad crónica que se obstina ante el roce pasional que interpreta la ira.
El movimiento acompaña, como alineando los presagios remitentes de cada impulso cósmico.
La sublimación se incorpora y la cordura ya no cuenta.
Solo sé, de un semblante infrecuente y surreal. Que degustará cada tramo expuesto sobre efluvios difusos.
A su paso destellará fantasmagorías extremas y escaparates de una componenda inusual.
La importancia simbólica de esta crisis extravagante, se embutirá asediada, dentro de la viscosidad concéntrica.
Desarrollaré quizás la psiquis precisa e inconsciente, para mover la prisa hacia otras plazas de mi mente.
Cada sentimiento que se acerca muere.
En tanto urge la distancia que oprime todo lo admisible.
Es exquisito ese miedo que ha terrificado mis zonas más excéntricas.
Sabré ocultarme una vez más.
Antes de que se escape la intuición y se oculte en el alma, sin que me haya dado cuenta.
Sobre la calma delibera una ansiedad crónica que se obstina ante el roce pasional que interpreta la ira.
El movimiento acompaña, como alineando los presagios remitentes de cada impulso cósmico.
La sublimación se incorpora y la cordura ya no cuenta.
Solo sé, de un semblante infrecuente y surreal. Que degustará cada tramo expuesto sobre efluvios difusos.
A su paso destellará fantasmagorías extremas y escaparates de una componenda inusual.
La importancia simbólica de esta crisis extravagante, se embutirá asediada, dentro de la viscosidad concéntrica.
Desarrollaré quizás la psiquis precisa e inconsciente, para mover la prisa hacia otras plazas de mi mente.
Cada sentimiento que se acerca muere.
En tanto urge la distancia que oprime todo lo admisible.
Es exquisito ese miedo que ha terrificado mis zonas más excéntricas.
Sabré ocultarme una vez más.
Antes de que se escape la intuición y se oculte en el alma, sin que me haya dado cuenta.