A contra luz.
Poeta asiduo al portal
Sin remedio, debo estar muriendo.
Lloré lloré y lloré alguna vez en la vida
lloré de dolor y de pena
a solas lloré;
corrí corrí y corrí a solas con pena,
dejando mi piel junto a vidas ajenas.
Regresé al llanto, más dolor en las venas.
Perforé la tierra
sembré fines de vidas,
de regreso, lloré y lloré sus ausencias.
Sin remedio
debo estar muriendo.
Hoy no lloro la pena ni la falta de aliento
solo lloro un triunfo o un nacimiento,
una bella canción, un poema, un verso,
una melodía alegre o el soplo del viento;
el cántaro que se quiebra
una vela durmiendo
una flor que se muere
escondida, en silencio;
una herida en el himen
un alargue en el tiempo.
Lloro una prenda elegante
en silueta dispuesta.
Hoy siempre lloro a la vida
sin remedio, debo estar muriendo.
De Mijares, sí.
Lloré lloré y lloré alguna vez en la vida
lloré de dolor y de pena
a solas lloré;
corrí corrí y corrí a solas con pena,
dejando mi piel junto a vidas ajenas.
Regresé al llanto, más dolor en las venas.
Perforé la tierra
sembré fines de vidas,
de regreso, lloré y lloré sus ausencias.
Sin remedio
debo estar muriendo.
Hoy no lloro la pena ni la falta de aliento
solo lloro un triunfo o un nacimiento,
una bella canción, un poema, un verso,
una melodía alegre o el soplo del viento;
el cántaro que se quiebra
una vela durmiendo
una flor que se muere
escondida, en silencio;
una herida en el himen
un alargue en el tiempo.
Lloro una prenda elegante
en silueta dispuesta.
Hoy siempre lloro a la vida
sin remedio, debo estar muriendo.
De Mijares, sí.
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