Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recostado sin rescate
ante el escaparate de una floristería
con aromas de crisantemo
entre las uñas de los dedos
sin suerte que valga la pena
arrancar pétalo a pétalo
con espinas despojadas
de sus esperanzadores verdes.
Arrugas olvidadas
en la noche de los desiertos oscuros
mantel todo él de huesos
y caducada nostalgia,
la nube de lo pasado por sus ojos
deja huella
con sabores a aguardiente.
Nada quema más que esa basura
entre el frescor de las flores.
Vende los últimos pañuelos,
alivia la pena, es su fin,
de los que aún siguen con vida.
ante el escaparate de una floristería
con aromas de crisantemo
entre las uñas de los dedos
sin suerte que valga la pena
arrancar pétalo a pétalo
con espinas despojadas
de sus esperanzadores verdes.
Arrugas olvidadas
en la noche de los desiertos oscuros
mantel todo él de huesos
y caducada nostalgia,
la nube de lo pasado por sus ojos
deja huella
con sabores a aguardiente.
Nada quema más que esa basura
entre el frescor de las flores.
Vende los últimos pañuelos,
alivia la pena, es su fin,
de los que aún siguen con vida.