Sigfrid
Poeta recién llegado
Sin retorno
No recuerdo ni mi nombre;
sólo tú apareces en mi cabeza;
tanto ama a una mujer un hombre,
que pierde el sentido de la existencia.
Para que ella juegue con él,
como un muñeco que ya no quiere;
que aparta de su lado con desdén,
sin importar si a este hiere.
Es tan absurda esta situación,
podría ser masoquismo de mi parte;
cuando acabara esta triste actuación,
la caída del telón se hace tarde.
Ella sabía que la quise,
hasta un punto de no retorno;
no sé que más decirme,
para sobrellvar este dolor tan hondo.
No recuerdo ni mi nombre;
sólo tú apareces en mi cabeza;
tanto ama a una mujer un hombre,
que pierde el sentido de la existencia.
Para que ella juegue con él,
como un muñeco que ya no quiere;
que aparta de su lado con desdén,
sin importar si a este hiere.
Es tan absurda esta situación,
podría ser masoquismo de mi parte;
cuando acabara esta triste actuación,
la caída del telón se hace tarde.
Ella sabía que la quise,
hasta un punto de no retorno;
no sé que más decirme,
para sobrellvar este dolor tan hondo.