Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
SIN SABER
Me asombra mi pasión de saltamontes,
que asciende la montaña del oriente,
soñando en su soñar impenitente
salvar tras de la cumbre otro horizonte.
La luz de un noble ensueño predomina;
me atrapa entre cordeles de ilusión.
El vientre de la brisa sabatina,
arpegia en su tristeza una canción.
Rasante en su volar de golondrina
me arrulla con materna compasión.
Y dúctil la semilla de la Vida,
camina en su arroyuelo de cristal.
Su flor de fuego azul es bendecida,
por Dios, en su sonrisa matinal.
Y admiro- ante mi mismo- en mi odisea
la sombra del futuro, que entre auroras
descansa bajo el árbol del ayer.
Y tiemblo al ver mi verso en la marea,
ligero como balsa de totoras
flotando entre luceros, sin saber.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
Febrero 6 del 2008
Me asombra mi pasión de saltamontes,
que asciende la montaña del oriente,
soñando en su soñar impenitente
salvar tras de la cumbre otro horizonte.
La luz de un noble ensueño predomina;
me atrapa entre cordeles de ilusión.
El vientre de la brisa sabatina,
arpegia en su tristeza una canción.
Rasante en su volar de golondrina
me arrulla con materna compasión.
Y dúctil la semilla de la Vida,
camina en su arroyuelo de cristal.
Su flor de fuego azul es bendecida,
por Dios, en su sonrisa matinal.
Y admiro- ante mi mismo- en mi odisea
la sombra del futuro, que entre auroras
descansa bajo el árbol del ayer.
Y tiemblo al ver mi verso en la marea,
ligero como balsa de totoras
flotando entre luceros, sin saber.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
Febrero 6 del 2008
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