Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Tantas veces te espere
sin saber,
como daba vueltas el mundo
y tu caminabas
sin saber,
los ojos miraban
tan distraídos y nosotros
sin saber.
Cada vez que te miro
envolver la tarde
mientras hojeas tu libro,
me pregunto
donde estabas,
no hay nada que se compare
a no perderte de vista
mientras escribo.
Cuando los versos se escapan
así como huyen los peces
en los ríos,
yo te miro
y tú tienes todas las rimas
y guardas tantos sonetos
que hasta pareces
un cerezo florido
y eres mi río.
Nada me importa más
que verte ahí sentada
y me vuelo a preguntar
donde estabas
cuando mis ojos te buscaban
sin saber,
tu eres el poema
que no me cansare jamás
de leer.
Dichosa la esquina
de junio,
y esa tarde amurallada
en un atraso inconsciente,
cuando caminaba sin saber
y te encontré
o me encontraste tu
pero los dos supimos que hacer,
y envolvimos los años
y borramos historias
y los ojos se miraron una vez
y se encontraron
sin saber.
sin saber,
como daba vueltas el mundo
y tu caminabas
sin saber,
los ojos miraban
tan distraídos y nosotros
sin saber.
Cada vez que te miro
envolver la tarde
mientras hojeas tu libro,
me pregunto
donde estabas,
no hay nada que se compare
a no perderte de vista
mientras escribo.
Cuando los versos se escapan
así como huyen los peces
en los ríos,
yo te miro
y tú tienes todas las rimas
y guardas tantos sonetos
que hasta pareces
un cerezo florido
y eres mi río.
Nada me importa más
que verte ahí sentada
y me vuelo a preguntar
donde estabas
cuando mis ojos te buscaban
sin saber,
tu eres el poema
que no me cansare jamás
de leer.
Dichosa la esquina
de junio,
y esa tarde amurallada
en un atraso inconsciente,
cuando caminaba sin saber
y te encontré
o me encontraste tu
pero los dos supimos que hacer,
y envolvimos los años
y borramos historias
y los ojos se miraron una vez
y se encontraron
sin saber.
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