Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin saberlo ella sabe, sacar de mí el poema;
aun en lejanía y aroma de silencios
ella sabe hacer crisol, de algún triste soneto,
cualquier pulso del alma, cualquier íntima esencia.
Yo sé que no preciso anegarme de estrellas
ni escuchar viejos fresnos, besados por el viento:
para hacer que el corazón, su nombre vuelva eco,
bastan a mi saudade, dos gotas de su ausencia.
Sin saberlo ella sabe, en mí, volverse pena:
sabe hacer del otoño, suspiro en el cristal:
sabe hacerse añoranza, sin que jamás lo sepa
y sin saber, bien sabe, volverse mi ansiedad.
Por eso, sin saberlo, ella siempre sabrá;
aun en lejanía…hacerme su poeta.
aun en lejanía y aroma de silencios
ella sabe hacer crisol, de algún triste soneto,
cualquier pulso del alma, cualquier íntima esencia.
Yo sé que no preciso anegarme de estrellas
ni escuchar viejos fresnos, besados por el viento:
para hacer que el corazón, su nombre vuelva eco,
bastan a mi saudade, dos gotas de su ausencia.
Sin saberlo ella sabe, en mí, volverse pena:
sabe hacer del otoño, suspiro en el cristal:
sabe hacerse añoranza, sin que jamás lo sepa
y sin saber, bien sabe, volverse mi ansiedad.
Por eso, sin saberlo, ella siempre sabrá;
aun en lejanía…hacerme su poeta.
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