Alan Rosas
Poeta recién llegado
Figura translucida
sin ojos que leer
u oídos a que gritar.
Tal y cual eres,
transparente como el vaso
frio y vacio.
Este cruce de callejones melancólicas,
pero sin el silencio
gritando melancolías,
porque eres quien enajena
las nostalgias
y robado el ignoto sol.
Con el más poder
magnánimo permite
que tus dichas y desdichas se pudran,
dentro de tu hosca y enajenado paladar.
Que tu afán se mate en el ego tuyo.
Yerra en tu patán orgullo
para que respires
en este ignoto limbo melancólico.
Sempiternos días sin sol,
ni sombras, ni canticos, ni tú.
Y tú que te mofas en vez de reír,
gritas en vez de suspirar,
robas en vez de entregar,
olvidas en vez de amar.
Triste despertar
con un cielo sin sol,
y veranos sin sombras.
Yacer ya más aun
entre las pupilas,
para ignorar
el ensordecedor eco de tu ego
Mirar como galopan las olas,
y se desembocan el pajarear
en lluvias de otoño, cayendo sus hojas,
e ignorar las lagrimas
que caen en primaveras.
Cuan sempiternos sean los días
hiel se percibe de tus brisas.
Tanto y tanto
hace falta el destello
de un leve pero tierno
nacer del sol
y la paz de su sombra
Esta virtud
del alma en nostalgia,
la boca que se ahoga
y el corazón que grita,
son cosas en muchas
donde la muerte se diría
mas viva la vida …
sin ojos que leer
u oídos a que gritar.
Tal y cual eres,
transparente como el vaso
frio y vacio.
Este cruce de callejones melancólicas,
pero sin el silencio
gritando melancolías,
porque eres quien enajena
las nostalgias
y robado el ignoto sol.
Con el más poder
magnánimo permite
que tus dichas y desdichas se pudran,
dentro de tu hosca y enajenado paladar.
Que tu afán se mate en el ego tuyo.
Yerra en tu patán orgullo
para que respires
en este ignoto limbo melancólico.
Sempiternos días sin sol,
ni sombras, ni canticos, ni tú.
Y tú que te mofas en vez de reír,
gritas en vez de suspirar,
robas en vez de entregar,
olvidas en vez de amar.
Triste despertar
con un cielo sin sol,
y veranos sin sombras.
Yacer ya más aun
entre las pupilas,
para ignorar
el ensordecedor eco de tu ego
Mirar como galopan las olas,
y se desembocan el pajarear
en lluvias de otoño, cayendo sus hojas,
e ignorar las lagrimas
que caen en primaveras.
Cuan sempiternos sean los días
hiel se percibe de tus brisas.
Tanto y tanto
hace falta el destello
de un leve pero tierno
nacer del sol
y la paz de su sombra
Esta virtud
del alma en nostalgia,
la boca que se ahoga
y el corazón que grita,
son cosas en muchas
donde la muerte se diría
mas viva la vida …
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