Ven y acaba conmigo;
sé la azada que abra la tumba
que esconda mis cansados huesos,
donde ya a nadie pueda ofender
con mi mirada desengañada y amarga
que dejó de creer.
No me puedes ofrecer nada;
nada de ti quiero obtener.
Estar de pie, estar echado,
es lo mismo, y a la vez, nada,
cuando se sufre cada instante
con el oxígeno que se traga.
Lo que hiciste, lo que no hice;
aquello en lo que imaginamos creer,
aquello por lo qué con determinación no luché;
¡qué importa ahora, baldíos arrepentimientos!,
palabras para ser olvidadas al atardecer.
No me puedo aferrar a nada;
el cansancio es tatuaje en mi piel.
Los vínculos quedaron rotos;
no hay reinicio aunque el alma
al diablo se intente vender,
siendo como es, desgastada, débil,
mercancía que un buen comerciante
jamás desearía poseer.
No hay solaz para mi extraviada mente,
no hay sonrisa que mis labios soporte
sin parecer la mueca de un espectro
que busca en la oscuridad desaparecer,
porque la danza ha terminado,
y la música que se oye después,
se parece a una marcha fúnebre, esta vez.
sé la azada que abra la tumba
que esconda mis cansados huesos,
donde ya a nadie pueda ofender
con mi mirada desengañada y amarga
que dejó de creer.
No me puedes ofrecer nada;
nada de ti quiero obtener.
Estar de pie, estar echado,
es lo mismo, y a la vez, nada,
cuando se sufre cada instante
con el oxígeno que se traga.
Lo que hiciste, lo que no hice;
aquello en lo que imaginamos creer,
aquello por lo qué con determinación no luché;
¡qué importa ahora, baldíos arrepentimientos!,
palabras para ser olvidadas al atardecer.
No me puedo aferrar a nada;
el cansancio es tatuaje en mi piel.
Los vínculos quedaron rotos;
no hay reinicio aunque el alma
al diablo se intente vender,
siendo como es, desgastada, débil,
mercancía que un buen comerciante
jamás desearía poseer.
No hay solaz para mi extraviada mente,
no hay sonrisa que mis labios soporte
sin parecer la mueca de un espectro
que busca en la oscuridad desaparecer,
porque la danza ha terminado,
y la música que se oye después,
se parece a una marcha fúnebre, esta vez.