Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin ti, se desnuda el alma...
La soledad me abraza trágicamente
como a un niño huérfano de amor en la mañana.
Ella me abrasa para arrasar las cicatrices de tus besos,
y su lengua fría me cubre en totalidad el alma.
Lloro el lenguaje de mis ojos en la inmensidad
de tu vasto silencio, la lenta caída de la caricia
tronchada por la indiferencia de tu corazón vibrante,
causante del gélido viento que tu lejanía provoca.
Pasará la tormenta que arremolina tu mente
y martiriza la médula de tus huesos.
Para darle cabida al toque de las yemas de tus dedos
y el camino trazado en las palmas de tus manos.
Un higüero para recoger tus lágrimas,
mis manitas tímidas serán en la mañana.
Beberé tu cicuta, como un amargo vino,
y en la desnudez del silencio profundo,
traicionaré mi orgullo regurgitando tu nombre
desde el más profundo recuerdo.
La soledad me abraza trágicamente
como a un niño huérfano de amor en la mañana.
Ella me abrasa para arrasar las cicatrices de tus besos,
y su lengua fría me cubre en totalidad el alma.
Lloro el lenguaje de mis ojos en la inmensidad
de tu vasto silencio, la lenta caída de la caricia
tronchada por la indiferencia de tu corazón vibrante,
causante del gélido viento que tu lejanía provoca.
Pasará la tormenta que arremolina tu mente
y martiriza la médula de tus huesos.
Para darle cabida al toque de las yemas de tus dedos
y el camino trazado en las palmas de tus manos.
Un higüero para recoger tus lágrimas,
mis manitas tímidas serán en la mañana.
Beberé tu cicuta, como un amargo vino,
y en la desnudez del silencio profundo,
traicionaré mi orgullo regurgitando tu nombre
desde el más profundo recuerdo.
::