alejandrap
Poeta recién llegado
Pude reír mil noches, sosegada por una calma aparente que cubrió mi alma como la niebla al camino.
Impávida y feliz, no advertía que la vida se venía sobre mí con la más estruendosa falacia, haciéndome una criatura miserable y desgraciada.
Fue entonces cuando llore largas noches, cubierta por el desazón que me causaba la realidad.
Una realidad sin paz, sin canciones de amor, que desgajaban de mis ojos lagrimas taciturnas por aquello que viví en el ayer, sin susurros, una realidad sin amor, sin ti.
Agonizante y trémula, estaba aun de pie frente al mundo inundado por lágrimas que una vez fueron de amor pero que hoy son de dolor.
Impávida y feliz, no advertía que la vida se venía sobre mí con la más estruendosa falacia, haciéndome una criatura miserable y desgraciada.
Fue entonces cuando llore largas noches, cubierta por el desazón que me causaba la realidad.
Una realidad sin paz, sin canciones de amor, que desgajaban de mis ojos lagrimas taciturnas por aquello que viví en el ayer, sin susurros, una realidad sin amor, sin ti.
Agonizante y trémula, estaba aun de pie frente al mundo inundado por lágrimas que una vez fueron de amor pero que hoy son de dolor.