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Sin Tiempo... Sin Distancia...

Dan_Z

Poeta recién llegado
Fuíste de los mares, de la lluvia, del espanto,
aprisionaron tus letanías en las mórbidas noches de estragos,
sin tomar el aneurisma de la efigie de esos pétalos de lirio.

Piel de noche, de fictisio ocaso, exégesis de aquella ecuación,
yaces esbelta, opalina, mustia, a los pies de la solidificada luna,
y naces existiendo, en tu hóstil isla de labios, amor y oscuridad.

Eres del fuego: tan volátil, tan casto, tan frío,
nemorosa, como el fluidal viento de un diciembre en tu corazón plasmado,
alegre en tu cabello de mujer, de alma de siglos y alas de cristal.

A tu tiempo, eres blanca y rumorosa, sin artificios de amorfa hechura;
yaces deslumbrante en la cortante hoja de cobre, envuelta en aire, carbonizada en hielo.

No puedo ser el absorto náufrago, o el bohemio ermitaño,
porque eres lo que no soy; soy lo que no eres, ni puedes ser;
es mi rapsodia tu palabra, acústica, lívida, eterna, pura.

Con tinta en tus hojas, eres una obra de gramatical arte, no superflua,
no una pífia deambulante en el incasto terreno de melancolía y olvido,
y lo olvidas, es tu alma forrada en lluvia y distantes pasos aleatorios.

Tus pasos describen tu contorno colado en el magnificiente olvido,
es así como exuberan tus piernas al bailar a la sinfonía de las lágrimas, gorgoteando en el suelo,
saltan tristes, y mueren eufóricas, en el llanto de sus propios, rutilantes ojos.

¿Es acaso el umbral surrealista del amor, un ente amorfo e insignificativo?
y deliras, tus pestañas anochecen y resucitan en el mar,
y todo lo absoluto muere, y sangra, en las alfombras del amor, y las tinieblas.



26/12/2015
18:24 pm
 
Última edición:
Fuíste de los mares, de la lluvia, del espanto,
aprisionaron tus letanías en las mórbidas noches de estragos,
sin tomar el aneurisma de la efigie de esos pétalos de lirio.

Piel de noche, de fictisio ocaso, exégesis de aquella ecuación,
yaces esbelta, opalina, mustia, a los pies de la solidificada luna,
y naces existiendo, en tu hóstil isla de labios, amor y oscuridad.

Eres del fuego: tan volátil, tan casto, tan frío,
nemorosa, como el fluidal viento de un diciembre en tu corazón plasmado,
alegre en tu cabello de mujer, de alma de siglos y alas de cristal.

A tu tiempo, eres blanca y rumorosa, sin artificios de amorfa hechura;
yaces deslumbrante en la cortante hoja de cobre, envuelta en aire, carbonizada en hielo.

No puedo ser el absorto náufrago, o el bohemio ermitaño,
porque eres lo que no soy; soy lo que no eres, ni puedes ser;
es mi rapsodia tu palabra, acústica, lívida, eterna, pura.

Con tinta en tus hojas, eres una obra de gramatical arte, no superflua,
no una pífia deambulante en el incasto terreno de melancolía y olvido,
y lo olvidas, es tu alma forrada en lluvia y distantes pasos aleatorios.

Tus pasos describen tu contorno colado en el magnificiente olvido,
es así como exuberan tus piernas al bailar a la sinfonía de las lágrimas, gorgoteando en el suelo,
saltan tristes, y mueren eufóricas, en el llanto de sus propios, rutilantes ojos.

¿Es acaso el umbral surrealista del amor, un ente amorfo e insignificativo?
y deliras, tus pestañas anochecen y resucitan en el mar,
y todo lo absoluto muere, y sangra, en las alfombras del amor, y las tinieblas.



26/12/2015
18:24 pm
Es como si tu musa viviera dentro de ti con la misma fuerza que expresas tus palabras. He disfrutado de tu bella obra. Saludos cordiales.
 
Fuíste de los mares, de la lluvia, del espanto,
aprisionaron tus letanías en las mórbidas noches de estragos,
sin tomar el aneurisma de la efigie de esos pétalos de lirio.

Piel de noche, de fictisio ocaso, exégesis de aquella ecuación,
yaces esbelta, opalina, mustia, a los pies de la solidificada luna,
y naces existiendo, en tu hóstil isla de labios, amor y oscuridad.

Eres del fuego: tan volátil, tan casto, tan frío,
nemorosa, como el fluidal viento de un diciembre en tu corazón plasmado,
alegre en tu cabello de mujer, de alma de siglos y alas de cristal.

A tu tiempo, eres blanca y rumorosa, sin artificios de amorfa hechura;
yaces deslumbrante en la cortante hoja de cobre, envuelta en aire, carbonizada en hielo.

No puedo ser el absorto náufrago, o el bohemio ermitaño,
porque eres lo que no soy; soy lo que no eres, ni puedes ser;
es mi rapsodia tu palabra, acústica, lívida, eterna, pura.

Con tinta en tus hojas, eres una obra de gramatical arte, no superflua,
no una pífia deambulante en el incasto terreno de melancolía y olvido,
y lo olvidas, es tu alma forrada en lluvia y distantes pasos aleatorios.

Tus pasos describen tu contorno colado en el magnificiente olvido,
es así como exuberan tus piernas al bailar a la sinfonía de las lágrimas, gorgoteando en el suelo,
saltan tristes, y mueren eufóricas, en el llanto de sus propios, rutilantes ojos.

¿Es acaso el umbral surrealista del amor, un ente amorfo e insignificativo?
y deliras, tus pestañas anochecen y resucitan en el mar,
y todo lo absoluto muere, y sangra, en las alfombras del amor, y las tinieblas.



26/12/2015
18:24 pm

Bello poema donde la amada oscila como una naturaleza de tierra, fuego y agua,
todo como un sueño que va rasgando el espectro de las sensaciones vitales.
al leerlo un nudo en la garganta se hace corriente intensa. felicidades,
magnifico. luzyabsenta
 

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