Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
ante la azul ola,
de efímera hablanza,
ha llorado un hombre
de casa lejana.
deflorada sombra,
de ida mirada;
de padre ya viejo,
que al éter se marcha;
de cansadas horas,
de moral extraña;
que en vida no nace
a su desconfianza.
de horizontes tintos,
de grávida stanza;
de ondulante canto,
de gotas de salvia;
de destellos grises,
de vida cegada!
sobre su báculo,
de mano cansada,
un cirio encendido,
de beso y lágrima.
se ha perdido el árbol,
la luz ya le habla.
se hace a la vida:
contempla las aguas.
de efímera hablanza,
ha llorado un hombre
de casa lejana.
deflorada sombra,
de ida mirada;
de padre ya viejo,
que al éter se marcha;
de cansadas horas,
de moral extraña;
que en vida no nace
a su desconfianza.
de horizontes tintos,
de grávida stanza;
de ondulante canto,
de gotas de salvia;
de destellos grises,
de vida cegada!
sobre su báculo,
de mano cansada,
un cirio encendido,
de beso y lágrima.
se ha perdido el árbol,
la luz ya le habla.
se hace a la vida:
contempla las aguas.