Cuentos falsos, historias falsas, mitos irreales,
y así todo pasó, una tarde de marzo, mil palabras perdidas,
todo ocurrió tan rápido, el chico tan convencido de su ser,
que no supo encontrar el camino de su amanecer.
Mil abrazos sentidos, mil caricias perdidas, en su carecer,
mil besos irrecuperables, mil miradas que encadenaban mil mensajes,
mil te quiero, un amor que le consumía en su parecer,
cuál fue su culpa si él no supo que hacer,
si el arrepentimiento ganó en su merecer.
Para él todo estaba perdido, el tiempo le había vencido,
sin más remedio él ya había crecido, había aprendido,
en que no merece perder la cabeza por una persona,
pero en ese momento no supo controlarse, sintió la necesidad,
de contarle que estaba loco por ella y que la amaba.
Su respuesta no fue de lo más prometedora, el chico se amargó,
con tan sólo 16 años y ya descubre lo que es amar y no ser correspondido
él aún la sigue queriendo, seguiría dando todo por ella,
cómo lo hizo hasta ahora y el creío que fue en vano
La chica se dirigió a él y le dijo que no tuviera miedo,
que pese a todo, ellos seguirían como hasta ahora y que su amistad seguiría como siempre,
él, desesperado pensando en que ya no habrían más ocasos cómo los de antes, decidió echarlo todo por la borda, tirar al vacío toda la coinciencia,
el fracaso estaba de su lado, él jamás lo creío pero así sucedió.