No logro ser estoico ante la angustia
que descarna mi herrumbrosa cobardía,
no se agota mi temor, que ya sentía,
visceral, desde la entraña mustia.
El hiératico final no me subyuga:
¡Cruel sahumerio que aromático se eleva,
a padecer la muerte ya me lleva,
sin compasión ni posibilidad de fuga!
que descarna mi herrumbrosa cobardía,
no se agota mi temor, que ya sentía,
visceral, desde la entraña mustia.
El hiératico final no me subyuga:
¡Cruel sahumerio que aromático se eleva,
a padecer la muerte ya me lleva,
sin compasión ni posibilidad de fuga!