Kazor
Poeta adicto al portal
Pain Avenue
La noche de los turbios,
de las tormentas pasajeras,
y en esta carretera
me pregunto si soy niño.
Si he vivido ya los miles,
si he soñado con sus besos,
si las copas ya no sirven,
si saben llorar los muertos.
Aún la luz se refleja
en el alma asfaltada
y chorrea con su sangre
la metálica alambrada.
Y oigo aves gritar
ya no pican melodias,
vuelan hacia el parabrisas
y como brisa se chocan
para dibujar la muerte
en el cristal polvoriento.
Este viaje de las almas,
donde el amor solo escribe
y el paisaje no es pintura
es infierno invencible.
Mis ojos tan solo observan
sin dar explicaciones,
tan solo miran al norte,
tan solo besan las nubes.
Me dejo llevar si puedo,
y si caigo en la cuneta
que la muerte sepa alzarse
y me bese, y me sienta.
Ya no soy pobre ni rico,
ya no vivo tras la vida,
ya no busco azar o suerte,
ya no amo, ya no odio.
¿Dónde está mi lugar,
dónde puedo ver las flores
y sentir el manantial
de caricias, de sabores?
¿Dónde has ido, fugitiva,
con tu falda de arboleda,
con tus besos de jazmín
y tu amor de luna llena?
Ahora persigo las nubes
y me pierdo en su locura,
y las estrellas se mofan
de mi triste carretera.
Ahora yo te persigo,
el cuervo tambien me sigue
tus besos son la espuma,
y mi alma el mar que gime.
La noche de los turbios,
de las tormentas pasajeras,
y en esta carretera
me pregunto si soy niño.
Si he vivido ya los miles,
si he soñado con sus besos,
si las copas ya no sirven,
si saben llorar los muertos.
Aún la luz se refleja
en el alma asfaltada
y chorrea con su sangre
la metálica alambrada.
Y oigo aves gritar
ya no pican melodias,
vuelan hacia el parabrisas
y como brisa se chocan
para dibujar la muerte
en el cristal polvoriento.
Este viaje de las almas,
donde el amor solo escribe
y el paisaje no es pintura
es infierno invencible.
Mis ojos tan solo observan
sin dar explicaciones,
tan solo miran al norte,
tan solo besan las nubes.
Me dejo llevar si puedo,
y si caigo en la cuneta
que la muerte sepa alzarse
y me bese, y me sienta.
Ya no soy pobre ni rico,
ya no vivo tras la vida,
ya no busco azar o suerte,
ya no amo, ya no odio.
¿Dónde está mi lugar,
dónde puedo ver las flores
y sentir el manantial
de caricias, de sabores?
¿Dónde has ido, fugitiva,
con tu falda de arboleda,
con tus besos de jazmín
y tu amor de luna llena?
Ahora persigo las nubes
y me pierdo en su locura,
y las estrellas se mofan
de mi triste carretera.
Ahora yo te persigo,
el cuervo tambien me sigue
tus besos son la espuma,
y mi alma el mar que gime.
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