Llacen mis letras en tu basura,
Entre envoltorios, papel y condones usados
Llacen, porque ellas eran únicas.
Guarda mi tesoro,
El alma en cada frase,
O quema los folios
Allí, entre Rousseau y La Fayette
Volando, del estante a tu mente,
De tu mente al olvido.
Hubo paz entre tus pechos
(Eso creí)
Con dos nombres
Y mil besos,
Una oculta, la otra sana,
Bolas de blanca nieve
Envolviendo caramelo.
Tímidas y sensibles,
Dos esquinas próximas
Edifican tu palacio,
Dos guardias dentro
Iluminan sus pasillos,
Alguna gotera se hace sentir
Sin crear charco.
¡Derribo la puerta! ¡Recorro el pasillo!
¡Sí, sí! He creído oír.
¡Paso la cocina! ¡Llego al salón!
¡Sí, sí! Te he oído decir.
Una risa, un suspiro, una sonrisa,
Un descanso y vuelvo a entrar.
¡Ah! Un calambre en el pie
Sobre el sudor de su cuerpo
Digo: Al menos es de placer
Pese a sus aullidos
Con el labio mordido
Dice: Quiéreme
Ya solo resalta
El brillo de su cuerpo,
Miedo a verte la cara,
A quererte más
De lo que no me dejas.
Sin vacilar, defiendo la puerta
Tachando de inerte
La que no es mi carne,
¿Cómo pasaste
De ser la solución
A ser el problema?
Alabé tus ojos de plata,
No quedan ya
De tus carnes
En mi plato,
El corazón marchito,
Canto al agujero
Entre tus patas.
Será el primero que no sabe mal
Pensé
Y aun así se fue,
Dijo para siempre,
Resultó ser hasta nunca.
Pero, ¿Qué culpa echarle a un corazón?
¿Qué reprochar a esos ojos?
La culpa de no ver
Lo que contienen los míos.
A unas las follé
Otras las quise
Produciendo siempre
El efecto contrario,
Soportando
El peor resultado.
Si no fue amor
El amor es cuento
De destilaciones
O idealistas embusteros.
Así digo ADIOS,
Curado de tu afecto
La mirada posada en un cristal,
Dentro, mi mente, tu sonrisa, tu cuerpo
Fuera, la vida.
VIS
Entre envoltorios, papel y condones usados
Llacen, porque ellas eran únicas.
Guarda mi tesoro,
El alma en cada frase,
O quema los folios
Allí, entre Rousseau y La Fayette
Volando, del estante a tu mente,
De tu mente al olvido.
Hubo paz entre tus pechos
(Eso creí)
Con dos nombres
Y mil besos,
Una oculta, la otra sana,
Bolas de blanca nieve
Envolviendo caramelo.
Tímidas y sensibles,
Dos esquinas próximas
Edifican tu palacio,
Dos guardias dentro
Iluminan sus pasillos,
Alguna gotera se hace sentir
Sin crear charco.
¡Derribo la puerta! ¡Recorro el pasillo!
¡Sí, sí! He creído oír.
¡Paso la cocina! ¡Llego al salón!
¡Sí, sí! Te he oído decir.
Una risa, un suspiro, una sonrisa,
Un descanso y vuelvo a entrar.
¡Ah! Un calambre en el pie
Sobre el sudor de su cuerpo
Digo: Al menos es de placer
Pese a sus aullidos
Con el labio mordido
Dice: Quiéreme
Ya solo resalta
El brillo de su cuerpo,
Miedo a verte la cara,
A quererte más
De lo que no me dejas.
Sin vacilar, defiendo la puerta
Tachando de inerte
La que no es mi carne,
¿Cómo pasaste
De ser la solución
A ser el problema?
Alabé tus ojos de plata,
No quedan ya
De tus carnes
En mi plato,
El corazón marchito,
Canto al agujero
Entre tus patas.
Será el primero que no sabe mal
Pensé
Y aun así se fue,
Dijo para siempre,
Resultó ser hasta nunca.
Pero, ¿Qué culpa echarle a un corazón?
¿Qué reprochar a esos ojos?
La culpa de no ver
Lo que contienen los míos.
A unas las follé
Otras las quise
Produciendo siempre
El efecto contrario,
Soportando
El peor resultado.
Si no fue amor
El amor es cuento
De destilaciones
O idealistas embusteros.
Así digo ADIOS,
Curado de tu afecto
La mirada posada en un cristal,
Dentro, mi mente, tu sonrisa, tu cuerpo
Fuera, la vida.
VIS