Fue un abrazo tan de repente
que no me dio tiempo
a no reaccionar.
Tan gélido y tan reconfortante
que se me heló el aliento
y el corazón me dejó de respirar.
Era tal mi miedo
a volver a sentirte brillar
dentro, que procuré ser cordial (y nada más).
Qué pánico sentí en ese instante
al verme cómodo en el lugar
entre tus brazos y tu pecho.
que no me dio tiempo
a no reaccionar.
Tan gélido y tan reconfortante
que se me heló el aliento
y el corazón me dejó de respirar.
Era tal mi miedo
a volver a sentirte brillar
dentro, que procuré ser cordial (y nada más).
Qué pánico sentí en ese instante
al verme cómodo en el lugar
entre tus brazos y tu pecho.