Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer te pinte
con los pinceles del recuerdo,
sobre el lienzo de la soledad.
Colgué mi obra en la pared
de tu ausencia.
Tome un whisky y me senté
en el sofá del tiempo,
con el dolor por compañero,
a dialogar con tu desprecio.
El olvido que llora en la alcoba
se ha querido arrojar por la ventana.
El adiós le grita desde la puerta
con tu silueta cruzando
el umbral de la despedida.
Las noches se han marchitado,
el polen de tu amor las abandono.
Tus pasos y tus frases de amor
el polvo las sofoco,
ahogándolas en la historia.
Las horas se han convertido
en sombras de tu ayer.
Todo aquí es un lúgubre cementerio
donde el muerto soy yo,
con el fantasma de tu amor
condenándome a tu regreso.
Sebastian Dusalgi
con los pinceles del recuerdo,
sobre el lienzo de la soledad.
Colgué mi obra en la pared
de tu ausencia.
Tome un whisky y me senté
en el sofá del tiempo,
con el dolor por compañero,
a dialogar con tu desprecio.
El olvido que llora en la alcoba
se ha querido arrojar por la ventana.
El adiós le grita desde la puerta
con tu silueta cruzando
el umbral de la despedida.
Las noches se han marchitado,
el polen de tu amor las abandono.
Tus pasos y tus frases de amor
el polvo las sofoco,
ahogándolas en la historia.
Las horas se han convertido
en sombras de tu ayer.
Todo aquí es un lúgubre cementerio
donde el muerto soy yo,
con el fantasma de tu amor
condenándome a tu regreso.
Sebastian Dusalgi