Ricardo Ivy
Poeta recién llegado
Siempre, Siempre… Había jurado, que te rezaba y te deseaba más que al alba, que a la autorrealización, que a mis propios principios. No obstante, los actos del futuro, inciertos e impensados, en confabulación distinta con la suerte, el destino y nuestro buen Dios; me han mostrado, que la adoración devotada e inmaculada, también tiene que ser retroalimentada para ser legítima. No es un caso de amorosos, sino de entregados.