FernandoLacrimae
Poeta recién llegado
Poemas erróneos cayendo de rodillas
ante una Musa ahogada en agonía.
Almas muriendo de día
llorando sangre fría
para la Luna que está escondida.
Hadas en ataúdes,
violadas por multitudes
hambrientas y desesperadas
por sus actitudes.
Seres hematófagos
bebiendo de demonios necrófagos
dormidos en negros y podridos sarcófagos.
Letras, letras y más letras,
nacen perdidas y muertas,
pero, ¿qué podemos esperar de ellas?
Son solamente letras,
garabatos, claves secretas,
trabas en tus puertas;
de tu cuello, ellas son las cuerdas;
un cuello que espera
que lo muerdas esta noche.
Dolor inconmensurablemente placentero,
despreciando al mundo entero
por seguir el sendero
como un ciego cordero.
Palabras inútiles desperdiciando el espacio,
muriendo muy despacio
en esta lóbrega velada.
Sonido inmutable del violinista inigualable,
del violinista inalegrable
creando música perfecta
y bellamente deplorable.
Cuervos vigías,
hundidos bajo grandes vigas,
un mar de espinas con almas decaídas.
Muñecas miran fijamente
este perfecto desastre,
aprecian la catástrofe,
se maravillan con poesía
barata y mediocre.
ante una Musa ahogada en agonía.
Almas muriendo de día
llorando sangre fría
para la Luna que está escondida.
Hadas en ataúdes,
violadas por multitudes
hambrientas y desesperadas
por sus actitudes.
Seres hematófagos
bebiendo de demonios necrófagos
dormidos en negros y podridos sarcófagos.
Letras, letras y más letras,
nacen perdidas y muertas,
pero, ¿qué podemos esperar de ellas?
Son solamente letras,
garabatos, claves secretas,
trabas en tus puertas;
de tu cuello, ellas son las cuerdas;
un cuello que espera
que lo muerdas esta noche.
Dolor inconmensurablemente placentero,
despreciando al mundo entero
por seguir el sendero
como un ciego cordero.
Palabras inútiles desperdiciando el espacio,
muriendo muy despacio
en esta lóbrega velada.
Sonido inmutable del violinista inigualable,
del violinista inalegrable
creando música perfecta
y bellamente deplorable.
Cuervos vigías,
hundidos bajo grandes vigas,
un mar de espinas con almas decaídas.
Muñecas miran fijamente
este perfecto desastre,
aprecian la catástrofe,
se maravillan con poesía
barata y mediocre.