Ni las noches de luna llena,
ni la tumultuosa tormenta,
alteran ya mi ánimo con sus campanadas,
tan falsamente eternas.
Pues no puedo deshacerme de tu recuerdo.
No puedo evitar la incertidumbre,
ni librarme de este anhelo.
Te sueño,te busco y te lloro,
para acabar desmoronándome
cada vez que a mi cruel destino,
tu esquiva presencia imploro.
Cuando el viento susurre tu nombre,
cuando las olas del mar se alcen,
cuando furtivas,las estrellas se oculten,
cuando los árboles fúnebres a la noche dancen,
y la reina del cielo brille con intensidad;
Solo entonces mis ojos abriran,
solo entonces veré tu divina imagen
y tus labios podré al fin besar.
De tus negras alas
saldrán entonces hermosos rayos
que cálidos me envolverán,
con todo ese amor apasionado
que de buen seguro eres capaz.
Mas si nunca en mis sueños esperas,
si nuestro encuentro no buscas ni anhelas,
si hacia mí tus alas no vuelan
y en ti la malicia reina,
mi alma solitaria permanecerá en pena,
sufriendo por tu cruel ausencia
y lamentando dicha tragedia.
Aún con la muerte acechándome
o a través de cielos y mares,
será mi deseo,oh mi oscuro ángel,
el por siempre acompañarte.
Cuan rabioso dolor corrompe mi alma.
Profunda y triste la pena sería.
Si ti, mi demonio de belleza inhumana,
no salieras algún día a mi encuentro
y trageras con tu presencia mi alegría.
Penumbra y vientos tocan tu cuerpo,
vientos furiosos,
maliciosos y bizarros.
Dándole forma,hermosa criatura,
a tu piel color de luna
y a tu rostro extraño y lozano.
Eterno el amor,eterna la muerte
y eterno el deseo de cruzar nuestras miradas.
Lento me mata el no ver tus ojos
y tus alas abiertas,como el sol de la mañana.
Oculto el abrazo que toca tu cielo,
a la espera de esa noche de eterna dicha.
Ocultos pensamientos que iluminan nuestras almas,
haciendo brillar mi rostro y tus alas sombrías.
Bendito sea el infierno,
que propició nuestro encuentro
y bendita sea tu imagen,
tesoro entre mis recuerdos.
Muy pura es la llama que voy a entregarte.
Oscuro y sediento ha sido mi castigo.
Al fin habrá luz en tu oscura mirada.
Por fin yo veré tu semblante divino.
Dulce será nuestra morada eterna.
Y lágrimas de sangre manarán de mis ojos,
deshaciéndome de mis penas
que pasarían a ser solo despojos.
ni la tumultuosa tormenta,
alteran ya mi ánimo con sus campanadas,
tan falsamente eternas.
Pues no puedo deshacerme de tu recuerdo.
No puedo evitar la incertidumbre,
ni librarme de este anhelo.
Te sueño,te busco y te lloro,
para acabar desmoronándome
cada vez que a mi cruel destino,
tu esquiva presencia imploro.
Cuando el viento susurre tu nombre,
cuando las olas del mar se alcen,
cuando furtivas,las estrellas se oculten,
cuando los árboles fúnebres a la noche dancen,
y la reina del cielo brille con intensidad;
Solo entonces mis ojos abriran,
solo entonces veré tu divina imagen
y tus labios podré al fin besar.
De tus negras alas
saldrán entonces hermosos rayos
que cálidos me envolverán,
con todo ese amor apasionado
que de buen seguro eres capaz.
Mas si nunca en mis sueños esperas,
si nuestro encuentro no buscas ni anhelas,
si hacia mí tus alas no vuelan
y en ti la malicia reina,
mi alma solitaria permanecerá en pena,
sufriendo por tu cruel ausencia
y lamentando dicha tragedia.
Aún con la muerte acechándome
o a través de cielos y mares,
será mi deseo,oh mi oscuro ángel,
el por siempre acompañarte.
Cuan rabioso dolor corrompe mi alma.
Profunda y triste la pena sería.
Si ti, mi demonio de belleza inhumana,
no salieras algún día a mi encuentro
y trageras con tu presencia mi alegría.
Penumbra y vientos tocan tu cuerpo,
vientos furiosos,
maliciosos y bizarros.
Dándole forma,hermosa criatura,
a tu piel color de luna
y a tu rostro extraño y lozano.
Eterno el amor,eterna la muerte
y eterno el deseo de cruzar nuestras miradas.
Lento me mata el no ver tus ojos
y tus alas abiertas,como el sol de la mañana.
Oculto el abrazo que toca tu cielo,
a la espera de esa noche de eterna dicha.
Ocultos pensamientos que iluminan nuestras almas,
haciendo brillar mi rostro y tus alas sombrías.
Bendito sea el infierno,
que propició nuestro encuentro
y bendita sea tu imagen,
tesoro entre mis recuerdos.
Muy pura es la llama que voy a entregarte.
Oscuro y sediento ha sido mi castigo.
Al fin habrá luz en tu oscura mirada.
Por fin yo veré tu semblante divino.
Dulce será nuestra morada eterna.
Y lágrimas de sangre manarán de mis ojos,
deshaciéndome de mis penas
que pasarían a ser solo despojos.