Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Fulgor desde tus cabellos: alas,
arrebatándole espacio al viento
tu perfil, golpeando mis pestañas
y tus manos
cada vez más inmediatas a las mías,
en tu rodilla amada.
Ese segmento de espacio hurtado al tiempo
valen el hijo que nace del cielo
y la tierra: el sustento de mi latir eterno,
eterna es mi plegaria por ti.
Tú eres el hijo que aovó la tierra
y yo el cielo a tus pies para recibirte,
cada mirada tuya es mi fortaleza
y el silencio suyo su mejor susurrro: la evidencia.
Estarás a mi lado, aunque sea sólo
por instantes estelares, esperando
el día en que llegue el día
en que tus respiros sean mi suspiro:
el aire eterno que me amarra a ti
desde tus tobillos
a mi frente descalza,
gritando en cada diagonal de este puzzle de mi vida
que no habrá tregua.
arrebatándole espacio al viento
tu perfil, golpeando mis pestañas
y tus manos
cada vez más inmediatas a las mías,
en tu rodilla amada.
Ese segmento de espacio hurtado al tiempo
valen el hijo que nace del cielo
y la tierra: el sustento de mi latir eterno,
eterna es mi plegaria por ti.
Tú eres el hijo que aovó la tierra
y yo el cielo a tus pies para recibirte,
cada mirada tuya es mi fortaleza
y el silencio suyo su mejor susurrro: la evidencia.
Estarás a mi lado, aunque sea sólo
por instantes estelares, esperando
el día en que llegue el día
en que tus respiros sean mi suspiro:
el aire eterno que me amarra a ti
desde tus tobillos
a mi frente descalza,
gritando en cada diagonal de este puzzle de mi vida
que no habrá tregua.