César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me atacas con tu adolorida mano,
tu pecho de dolor rojo aterido.
Me empujas al barranco de esta tarde,
me lanzas con la saña del martirio.
Solo me nacen versos en el trance
del vuelo hacia la muerte y el vacío;
se acerca el río turbio de mis ansias,
se aleja una canción hasta el olvido
Mi pena, mi pecado fue quererte,
querer que sin querer, daño te hizo.
Mi pena fue sin versos encontrarme
un sábado en la noche, y un domingo.
¡Ay, cisne color noche de ti quedan
las plumas y tu sangre, un amasijo!
Caído, destrozado, aniquilado...
Los ojos en la nada, como vidrios.
Me matas con la rabia de un infierno,
me atacas como al más ruin enemigo;
mas sé que es el dolor quien te obnubila
mujer de alma de loba y versos lindos.
Octubre y solo octubre... 2015. César Guevar
Nota: Los versos "mal" acentuados los quise así.
tu pecho de dolor rojo aterido.
Me empujas al barranco de esta tarde,
me lanzas con la saña del martirio.
Solo me nacen versos en el trance
del vuelo hacia la muerte y el vacío;
se acerca el río turbio de mis ansias,
se aleja una canción hasta el olvido
Mi pena, mi pecado fue quererte,
querer que sin querer, daño te hizo.
Mi pena fue sin versos encontrarme
un sábado en la noche, y un domingo.
¡Ay, cisne color noche de ti quedan
las plumas y tu sangre, un amasijo!
Caído, destrozado, aniquilado...
Los ojos en la nada, como vidrios.
Me matas con la rabia de un infierno,
me atacas como al más ruin enemigo;
mas sé que es el dolor quien te obnubila
mujer de alma de loba y versos lindos.
Octubre y solo octubre... 2015. César Guevar
Nota: Los versos "mal" acentuados los quise así.
Última edición: