Sinceramente. (Al estilo de José Angel Buesa)

VICTOR SANTA ROSA

Poeta fiel al portal
(Dedicado .)



Y le digo a usted sinceramente,

no fue desplante desdeñar su vaso,

ni capricho beber en la corriente.



Fue despecho erguido sutilmente,

en esta alma que la ama locamente.

Sí: que la ama fervientemente,

sin medir prejuicio ni consecuencia;



Este amor que me hace impotente,

y que porfía entre razón y conciencia.



Cuanto ser el tiempo hubiese querido,

que en su vida estuvo al nacer,

ser el instante de su primer respiro

y usted y yo habernos visto crecer.



Pero tiempo y destino son desiguales

y casi nunca se pueden elegir,

usted no eligió nacer en mis lares,

ni yo haber nacido en su vivir.



Duro es amarla cautivo del mutismo

y que me corresponda también callada,

deseando su piel, la desnuda mí mirada,

y la deliro y la vivo entre casto fetichismo.



Que tardo fue el tiempo en nuestro destino,

ofrendada a otro hombre en lecho nupcial

y yo que tarde la avizoré en mi camino,

para hacerla en mi alma.. Mi anhelo total.



Más tiempo y destino nos fueron tardos,

pero no lo fue el amor en nuestro corazón,

pues destino y tiempo no nos priva amarnos,

aunque este amor sea sentencia y condenación.



Y no fue desplante desdeñar su vino,

solamente burdos celos por no tenerla,

fue quizás odio a tiempo y destino,

que aún confabulan para perderla.



Más le digo con el alma sinceramente,

que su vaso me es poco… Insuficiente;

y quiero beber del ímpetu de su corriente.



Y usted también desea fervientemente,

llenar de mí su corazón y alma plenamente

y saciar esa sed de amar y de entrega,

que en su lecho marital a alcanzar no llega.



Más en el tren del tiempo que nos pasa,

que importa no haberlo abordado antes

y haber bajado en el ayer que nos deja.



Por eso celebro el tiempo largo y tardo,

en que llegamos a esta última estación:

Usted con resabios viviendo sin amarlo.

Yo. Amándola con el alma y corazón.


Cuanto quisiera no amarla furtivamente


y del brazo mostrarnos a toda la gente,

ver su andar con donaire y rostro sonriente

y que sepan que nos amaremos eternamente.



Autor: Víctor A. Arana.

(VÍCTOR SANTA ROSA)

Octubre 6 del 2019.
 
Última edición:
SINCERAMENTE.



Y le digo a usted sinceramente,

no fue desplante desdeñar su vaso,

ni capricho beber en la corriente.



Fue despecho erguido sutilmente,

en esta alma que la ama locamente.

Sí: que la ama fervientemente,

sin medir prejuicio ni consecuencia;



Este amor que me hace impotente,

y que porfía entre razón y conciencia.



Cuanto ser el tiempo hubiese querido,

que en su vida estuvo al nacer,

ser el instante de su primer respiro

y usted y yo habernos visto crecer.



Pero tiempo y destino son desiguales

y casi nunca se pueden elegir,

usted no eligió nacer en mis lares,

ni yo haber nacido en su vivir.



Duro es amarla cautivo del mutismo

y que me corresponda también callada,

deseando su piel, la desnuda mí mirada,

y la deliro y la vivo entre casto fetichismo.



Que tardo fue el tiempo en nuestro destino,

ofrendada a otro hombre en lecho nupcial

y yo que tarde la avizoré en mi camino,

para hacerla en mi alma.. Mi anhelo total.



Más tiempo y destino nos fueron tardos,

pero no lo fue el amor en nuestro corazón,

pues destino y tiempo no nos priva amarnos,

aunque este amor sea sentencia y condenación.



Y no fue desplante desdeñar su vino,

solamente burdos celos por no tenerla,

fue quizás odio a tiempo y destino,

que aún confabulan para perderla.



Más le digo con el alma sinceramente,

que su vaso me es poco… Insuficiente;

y quiero beber del ímpetu de su corriente.



Y usted también desea fervientemente,

llenar de mí su corazón y alma plenamente

y saciar esa sed de amar y de entrega,

que en su lecho marital a alcanzar no llega.



Más en el tren del tiempo que nos pasa,

que importa no haberlo abordado antes

y haber bajado en el ayer que nos deja.



Por eso celebro el tiempo largo y tardo,

en que llegamos a esta última estación:

Usted con resabios viviendo sin amarlo.

Yo. Amándola con el alma y corazón.


Cuanto quisiera no amarla furtivamente


y del brazo mostrarnos a toda la gente,

ver su andar con donaire y rostro sonriente

y que sepan que nos amaremos eternamente.



Autor: Víctor A. Arana.

(VÍCTOR SANTA ROSA)

Octubre 6 del 2019.

(Dedicado)
Excelente, gran placer la lectura, saludos Victor.
 

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