JULIO PICÓN PONCE
Poeta recién llegado
Era verdad, la muerte no engañaba:
no eras feliz a costa de mis risas.
Hoy se te ve, así, desfigurada,
balanceándote, suicida, en la cornisa.
·
Era verdad, la vida no enseñaba
cómo vivir y soportar tanta desdicha.
No pudiste florecer en tu alborada
y hoy prescriben los valores de tu ficha.