Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Se desliza la tarde en sus andenes,
como un tren sin horario ni destino,
los árboles murmuran su camino,
y el viento sopla versos en tus sienes.
La ciudad es un cuadro de pinceles,
que mezcla luz y sombra en un suspiro,
la vida, un eco breve, casi un giro,
de las horas que tiemblan en papeles.
Sábado se despide sin alarde,
las campanas entonan su liturgia,
y el amor se acomoda en las penumbra.
Es un poema que la noche guarda,
con estrellas de rima que se injurian,
y un alma que en su sombra se deslumbra.
como un tren sin horario ni destino,
los árboles murmuran su camino,
y el viento sopla versos en tus sienes.
La ciudad es un cuadro de pinceles,
que mezcla luz y sombra en un suspiro,
la vida, un eco breve, casi un giro,
de las horas que tiemblan en papeles.
Sábado se despide sin alarde,
las campanas entonan su liturgia,
y el amor se acomoda en las penumbra.
Es un poema que la noche guarda,
con estrellas de rima que se injurian,
y un alma que en su sombra se deslumbra.