Drümz
Poeta No Poeta Drümz
En el callantío de la noche,
cuando dormidas las flores están,
cuando la bruma humedece
los vitrales que observan
y sólo se escucha la voz del silencio,
se mece en su nidal,
el querer que se adereza en paz,
así, despacito hasta arribar el alba
con el avecino canto de las aves
y el sudor, que las estrellas dejaron al madrugar,
precisa entonces el remanso, que no deja despertar,
que arrulla los sabores en ensenada
y perfuma la tibia tonada que abraza,
así, gentil y al borde de la rendición,
vuelven las olas que no se han de parar
y la entonación, en la cima de grato fulgor.
Y vuelve al ocaso el recorrido absorto,
cuando el titilar de un lucero se asoma,
cuando la sed eterna sin norte
descubre otros caminos hacia el cenit
y se entrelazan en crisol las querencias,
solícitas al merecer una vez más su bálsamo,
más allá de ser morada,
una sinfonía para dos.
Hermoso trabajo plasmas en el lector. Es bueno saber que todavía hay esperanza. Un gusto conocer tus versos. Drümz.