BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aún resguardo en mi interior
algunos rencores que mutilan
mi espíritu y dañan verticalmente
mi corazón. Redundan en mi beneficio,
pues participo de ellos asiduamente.
Son mis rencores abanicos en los que
guardo la placenta de antiguos testigos,
en los que el cuchillo helado del grito
monta un espectáculo rasgando los pómulos
de la propietaria. En mi interior, estos
fracasos momentáneos se alzan como grávidos
telones monstruosos; y no cambian
de lugar ni de tiempo, las inmensas praderas
donde se bifurcan. Continuamente los busco,
como quien continuamente buscara un filo
sin argumentación-.
©
algunos rencores que mutilan
mi espíritu y dañan verticalmente
mi corazón. Redundan en mi beneficio,
pues participo de ellos asiduamente.
Son mis rencores abanicos en los que
guardo la placenta de antiguos testigos,
en los que el cuchillo helado del grito
monta un espectáculo rasgando los pómulos
de la propietaria. En mi interior, estos
fracasos momentáneos se alzan como grávidos
telones monstruosos; y no cambian
de lugar ni de tiempo, las inmensas praderas
donde se bifurcan. Continuamente los busco,
como quien continuamente buscara un filo
sin argumentación-.
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