ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quedé padeciendo
bajo la costra gruesa
y rompí con el encierro
de lágrimas y peros,
de olvidos quebrados...
Puse luz a mi sombra
y voy tras el anhelo
sinuoso es el camino,
plagado de pendientes
es poco lo avanzado
aún en día claro...
No pesa la fatiga:
puedo seguir andando
dispuesto al asombro
que espera agazapado,
y movido por nostalgia
que da fuerza al latido
que mueve todo el cuerpo.
Extraño tu morada,
donde paredes claras
robaban los reflejos
del brillo de tus ojos,
algún cálido sonido,
y otros descubrimientos...
Extraño tu morada,
aquella que ofreciera
a los pájaros el vuelo
para contemplar luego
el sol entre las alas...
Extraño tu morada
con sábanas tan blancas
y abrigos necesarios,
o frescor, si hiciera falta...
Extraño tu morada,
voy hacia su encuentro
y el ir ya me despierta.
Y así, en el trayecto
cosecho los recuerdos,
los ruidos en maizales,
las aguas arrugadas
por brisas confundidas,
por decir "te esperaba"
cuando te estaba buscando...
Todo alimenta el ensueño
de la noche perfecta
con todos los actores
de mil constelaciones
y una presencia nueva,
una estrella invitada,
que una vez callados
murmullos y silencios,
diga clara y suavemente
"Buenas noches, aquí estoy,
vine para quedarme".
bajo la costra gruesa
y rompí con el encierro
de lágrimas y peros,
de olvidos quebrados...
Puse luz a mi sombra
y voy tras el anhelo
sinuoso es el camino,
plagado de pendientes
es poco lo avanzado
aún en día claro...
No pesa la fatiga:
puedo seguir andando
dispuesto al asombro
que espera agazapado,
y movido por nostalgia
que da fuerza al latido
que mueve todo el cuerpo.
Extraño tu morada,
donde paredes claras
robaban los reflejos
del brillo de tus ojos,
algún cálido sonido,
y otros descubrimientos...
Extraño tu morada,
aquella que ofreciera
a los pájaros el vuelo
para contemplar luego
el sol entre las alas...
Extraño tu morada
con sábanas tan blancas
y abrigos necesarios,
o frescor, si hiciera falta...
Extraño tu morada,
voy hacia su encuentro
y el ir ya me despierta.
Y así, en el trayecto
cosecho los recuerdos,
los ruidos en maizales,
las aguas arrugadas
por brisas confundidas,
por decir "te esperaba"
cuando te estaba buscando...
Todo alimenta el ensueño
de la noche perfecta
con todos los actores
de mil constelaciones
y una presencia nueva,
una estrella invitada,
que una vez callados
murmullos y silencios,
diga clara y suavemente
"Buenas noches, aquí estoy,
vine para quedarme".
Última edición: