El agua elige siempre el camino
que ofrece la menor resistencia.
Se atreve cambiar su curso,
no tiene prisa.
Pero llega, finalmente.
Entonces el camino del manantial
que va hacia el destino final
no es nunca el mas corto,
pero sí el más fluído.
No en linea recta, pero sinuosamente hermoso.
De eso podríamos nosotros aprender.
que ofrece la menor resistencia.
Se atreve cambiar su curso,
no tiene prisa.
Pero llega, finalmente.
Entonces el camino del manantial
que va hacia el destino final
no es nunca el mas corto,
pero sí el más fluído.
No en linea recta, pero sinuosamente hermoso.
De eso podríamos nosotros aprender.