¿Qué esperar de la vida?, de esta amalgama de momentos sin
Demasiado sentido, los cuales solo percibo por las manillas del viejo reloj que me acompaña día y noche.
¿Donde encontrar el silencio del tiempo?, quizás en el pasado, en esos atisbos de momentos congelados, en los cuales la felicidad es absoluta, cuando tienes la percepción que en ese momento fuiste feliz; que engaño de la vida, que cuando fueron presente nunca pensases que era así.
Donde parar esta vorágine que me pudre el alma y el sentido de mi ser, donde quedo mi ilusión, mi pasión, y mi tan amplia imaginación que en momentos en los cuales la vida me partió, me hicieron renacer de mis miserias y fantasmas.
Miro a mi alrededor y no encuentro el descanso y la paz que antaño tanto desdeñe, el calor que tanto vilipendie, que mi sino me dio cuando no lo deseaba, y que tanto deseo cuando me falta. El cuerpo dolor se apodera de mí, juega con las sensaciones que genero, con el pensamiento de esperanza y anida en mi corazón, formando con mis heridas y dolor un lecho cómodo para no abandonarme jamás
¿Donde descansar de la letanía y desidia que me embarga, de la sin razón y de lo abstracto de todo lo que me rodea?,
¿Dónde arroparme de esta crueldad que ven mis ojos a cada instante, de esta leonera de mundo, de esta comedia del universo en la cual me presento como protagonista?, quizás en la locura, en ese estado de quietud de mente y de condicionantes a cambio de libertad de alma, de impulsos, de momentos sin tiempo, de desorden corporal.
Solo queda esperar, a que el tiempo, mis manecillas, una vez mas, marquen el momento de mi sosiego, el momento de mi bajada en el apeadero de este tren del horror en el que me ha tocado viajar
Sir Gervo
Demasiado sentido, los cuales solo percibo por las manillas del viejo reloj que me acompaña día y noche.
¿Donde encontrar el silencio del tiempo?, quizás en el pasado, en esos atisbos de momentos congelados, en los cuales la felicidad es absoluta, cuando tienes la percepción que en ese momento fuiste feliz; que engaño de la vida, que cuando fueron presente nunca pensases que era así.
Donde parar esta vorágine que me pudre el alma y el sentido de mi ser, donde quedo mi ilusión, mi pasión, y mi tan amplia imaginación que en momentos en los cuales la vida me partió, me hicieron renacer de mis miserias y fantasmas.
Miro a mi alrededor y no encuentro el descanso y la paz que antaño tanto desdeñe, el calor que tanto vilipendie, que mi sino me dio cuando no lo deseaba, y que tanto deseo cuando me falta. El cuerpo dolor se apodera de mí, juega con las sensaciones que genero, con el pensamiento de esperanza y anida en mi corazón, formando con mis heridas y dolor un lecho cómodo para no abandonarme jamás
¿Donde descansar de la letanía y desidia que me embarga, de la sin razón y de lo abstracto de todo lo que me rodea?,
¿Dónde arroparme de esta crueldad que ven mis ojos a cada instante, de esta leonera de mundo, de esta comedia del universo en la cual me presento como protagonista?, quizás en la locura, en ese estado de quietud de mente y de condicionantes a cambio de libertad de alma, de impulsos, de momentos sin tiempo, de desorden corporal.
Solo queda esperar, a que el tiempo, mis manecillas, una vez mas, marquen el momento de mi sosiego, el momento de mi bajada en el apeadero de este tren del horror en el que me ha tocado viajar
Sir Gervo