Anthony White
Poeta recién llegado
Saberte feliz en medio del vendaval,
de la hojarasca otoñal
que vuelve añil
cada sentir desgarrado
que deja surcos
en cada poro de la piel
que mis labios te han besado.
Saciarte con mi escarcha
cuando la necesitas en la mañana,
en cada nuevo día
que deslumbra
las pestañas que engalanan
de tu carita de cielo
tu preciosa mirada.
Y vaciarte de escamas
que circundan tu cuerpo
con esa sal marina
que tanto me embriaga
porque no eres pez ni playa
sino sirena varada
en el lado más profundo
de la profundidad de mi alma.
Agua, siempre agua que me empapa,
que me embelesa
con cada nuevo beso
de la espuma de mar
que se desprende de ti,
de tu aroma salado
cada vez que me atrapas
y me arrastras a tu lado.
Antonio Blanco
de la hojarasca otoñal
que vuelve añil
cada sentir desgarrado
que deja surcos
en cada poro de la piel
que mis labios te han besado.
Saciarte con mi escarcha
cuando la necesitas en la mañana,
en cada nuevo día
que deslumbra
las pestañas que engalanan
de tu carita de cielo
tu preciosa mirada.
Y vaciarte de escamas
que circundan tu cuerpo
con esa sal marina
que tanto me embriaga
porque no eres pez ni playa
sino sirena varada
en el lado más profundo
de la profundidad de mi alma.
Agua, siempre agua que me empapa,
que me embelesa
con cada nuevo beso
de la espuma de mar
que se desprende de ti,
de tu aroma salado
cada vez que me atrapas
y me arrastras a tu lado.
Antonio Blanco