Sommbras
Poeta adicto al portal
.
La que nació como sirena
y vivió en el interior del valle.
La mar es una muralla, pensaba.
La que llevaba ondas en el pelo
y cantaba y hacía bailar a los peces.
No saltes más, no dances más, le decía a la muralla.
Ella soportando un baúl en la mirada
y un hipnotizado pájaro en la garganta.
La niebla, lo que importa ahora es disipar la niebla, gritaba mientras en la mar braceaba.
Ella con el pájaro en el vientre
y la serpiente en el aire.
¡Espadas!, exclamaba,
Las canciones son espadas.
Ella, con la música dentro
y con el pájaro que no cantaba.
Ella, a la que llamaron amor,
solitaria la llamaban.
Ahora estaba desolada, sentada en el malecón, callada, como una fulgente escultura.
Algo vendrá. Algo está aquí, eran palabras que la hipnotizaban
Y junto a su lóbulo
un cesto de besitos
plenamente sin luz
como estalactita
y hojarasca.
...
..
.
Jesús Soriano
.
La que nació como sirena
y vivió en el interior del valle.
La mar es una muralla, pensaba.
La que llevaba ondas en el pelo
y cantaba y hacía bailar a los peces.
No saltes más, no dances más, le decía a la muralla.
Ella soportando un baúl en la mirada
y un hipnotizado pájaro en la garganta.
La niebla, lo que importa ahora es disipar la niebla, gritaba mientras en la mar braceaba.
Ella con el pájaro en el vientre
y la serpiente en el aire.
¡Espadas!, exclamaba,
Las canciones son espadas.
Ella, con la música dentro
y con el pájaro que no cantaba.
Ella, a la que llamaron amor,
solitaria la llamaban.
Ahora estaba desolada, sentada en el malecón, callada, como una fulgente escultura.
Algo vendrá. Algo está aquí, eran palabras que la hipnotizaban
Y junto a su lóbulo
un cesto de besitos
plenamente sin luz
como estalactita
y hojarasca.
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Jesús Soriano
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