Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Aurora sempiterna
que decora el cuerpo suspendido,
inconsciente de la vida
pero siendo esclavo de la misma;
navegando impoluto,
vestido tan solo con las runas
que contienen los secretos
de los astros y tus lunas;
esperando complaciente,
por el toque que lo funda.
Anhelando por el aire
más allá de las heridas,
que desgarran cuando el ángel,
se presenta y tú te olvidas.
Recogiendo los diamantes
que se vienen a tu cara
cuando al alma se te entrega
en llamaradas que te placen.
Tu esencia etérea predomina,
reflejándose en el techo
que colecta con la plata,
los deseos contenidos
que tú sientes que te matan.
¡Cierra los ojos!
¡Imagina!
Arropa las caricias
que muchas veces te dominan,
y deja que las aguas,
lleven esos sueños...
que en tu vientre se originan.
que decora el cuerpo suspendido,
inconsciente de la vida
pero siendo esclavo de la misma;
navegando impoluto,
vestido tan solo con las runas
que contienen los secretos
de los astros y tus lunas;
esperando complaciente,
por el toque que lo funda.
Anhelando por el aire
más allá de las heridas,
que desgarran cuando el ángel,
se presenta y tú te olvidas.
Recogiendo los diamantes
que se vienen a tu cara
cuando al alma se te entrega
en llamaradas que te placen.
Tu esencia etérea predomina,
reflejándose en el techo
que colecta con la plata,
los deseos contenidos
que tú sientes que te matan.
¡Cierra los ojos!
¡Imagina!
Arropa las caricias
que muchas veces te dominan,
y deja que las aguas,
lleven esos sueños...
que en tu vientre se originan.
Última edición: