Neida C. Mina
Poeta recién llegado
Llévame y dame a mostrar
por allá; en el ímpetu de algún confín
el aspecto de lo desconocido,
donde se fusionan el horizonte y el cielo
para poder estar en casa por fin.
Porque escucho como los montes me llaman,
mueven la hierba al mi nombre decir
y las montañas claman; al viento se dejan oír
ellas lo saben, pero me temo aún debo insistir.
…
Condúceme en sustancia y esencia
para filtrar mi ser en angostas grietas
y verás, como no es ajeno a lo inmenso
donde la realidad nace de un extremo
allá; en la parte más alejada de lo inmerso.
Porque esculpidos por un aliento ingénito
mis sentimientos son como largas guías
lino retorcido, arremolinado en el ébano
ascendiendo a la copa desde la raíz.
...
También rasga el cielo y sustrae la tanzanita
confeccionada en el retorno del ápeiron,
configura mí dualidad, a mi alma suscita
cristaliza mi memoria sobre las rocas,
que sea brillantes presentes de Ofir.
Así que atiendan, es verdad y no se los niego
¿Quién soy? Sino figura forjada de carne y hueso
mota de polvo, flotando en el universo
de mármol ni bronce mi cuerpo está hecho.
Bajo mis desnudos pies, la natural mortaja
extensas tierras del desierto; arenas doradas
sobre mí él altísimo y tablones de aguamarina,
esferas de fuego con anillos de turmalina.
Simple mortal, frágil mi humilde existencia
seguro mi devenir procedo con paciencia
pues pronto a lo fugaz me volveré en “una cierta vez”
desvanecida en los estratos del celaje y lo inamovible
diluida en cada rocío que con el alba ha de venir.
...
Hasta entonces en primigenia y feroz batalla
contra la fiebre y legiones de males combatir
pues de adversidad y contiendas es mi viaje
y travesía será, hasta que la sangre en mis venas
caudalosa como fértil rivera deje de fluir.
Pero habré sido valiente y blandido mi espada
aprendido una lección tras una cicatriz
soportado en mi pequeñez desventajas
intentando por amor, a jamás desistir.
Por eso más tarde, llegado su momento
donde la creciente infinidad aguarda
de forma progresiva y espontánea;
paraje no mundano, de lo singular a lo diverso,
esperando por mi, si así, ha sido dispuesto.
Noche"Zero
por allá; en el ímpetu de algún confín
el aspecto de lo desconocido,
donde se fusionan el horizonte y el cielo
para poder estar en casa por fin.
Porque escucho como los montes me llaman,
mueven la hierba al mi nombre decir
y las montañas claman; al viento se dejan oír
ellas lo saben, pero me temo aún debo insistir.
…
Condúceme en sustancia y esencia
para filtrar mi ser en angostas grietas
y verás, como no es ajeno a lo inmenso
donde la realidad nace de un extremo
allá; en la parte más alejada de lo inmerso.
Porque esculpidos por un aliento ingénito
mis sentimientos son como largas guías
lino retorcido, arremolinado en el ébano
ascendiendo a la copa desde la raíz.
...
También rasga el cielo y sustrae la tanzanita
confeccionada en el retorno del ápeiron,
configura mí dualidad, a mi alma suscita
cristaliza mi memoria sobre las rocas,
que sea brillantes presentes de Ofir.
Así que atiendan, es verdad y no se los niego
¿Quién soy? Sino figura forjada de carne y hueso
mota de polvo, flotando en el universo
de mármol ni bronce mi cuerpo está hecho.
Bajo mis desnudos pies, la natural mortaja
extensas tierras del desierto; arenas doradas
sobre mí él altísimo y tablones de aguamarina,
esferas de fuego con anillos de turmalina.
Simple mortal, frágil mi humilde existencia
seguro mi devenir procedo con paciencia
pues pronto a lo fugaz me volveré en “una cierta vez”
desvanecida en los estratos del celaje y lo inamovible
diluida en cada rocío que con el alba ha de venir.
...
Hasta entonces en primigenia y feroz batalla
contra la fiebre y legiones de males combatir
pues de adversidad y contiendas es mi viaje
y travesía será, hasta que la sangre en mis venas
caudalosa como fértil rivera deje de fluir.
Pero habré sido valiente y blandido mi espada
aprendido una lección tras una cicatriz
soportado en mi pequeñez desventajas
intentando por amor, a jamás desistir.
Por eso más tarde, llegado su momento
donde la creciente infinidad aguarda
de forma progresiva y espontánea;
paraje no mundano, de lo singular a lo diverso,
esperando por mi, si así, ha sido dispuesto.
Noche"Zero
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