Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Furgonetas blindadas trasladan sonrisas forzadas.
El camión de la mudanza se muda de piel.
Enmudece de piel.
Dame un beso.
Un beso cicatrizado para recreo de los ancianos.
Se me encienden las alarmas y no bajo el listón.
¿Listo? ¿Inteligente? ¿Tranquilo?
Soy el hombre que vive de su sombra.
En un periquete, o periquito, os lo explico:
"¿Ha quedado claro como el agua del grifo de un estanco, o como el cristal m.d.m.a.?
La claridad se cotiza; esto parece un sorteo de ases de corazones. Si te toca, ganas la partida. Sino, te parte en dos.
Mis teorías han removido más mierda que un clarividente.
Detecto hasta el coito de las baldosas.
Camino con precaución, o con un vado permanente, o con un ceda el paso.
Me mueva o no del sitio, siempre quiero un poco más de eso que me da la vida.
¡Oh, tírenme rosas color collage!
Dame un beso.
¿No me oyes?
¡Almohada mía, no sueño nunca contigo, ni conmigo, y me haces soñar barbaridades!
Quizá en la península de Indochina, indiferentemente, cohabiten chinos e indios, otro poco de fauna, y otro poco de flora, sin matarse a verborrea.
Rea de mi verbo... Y como los chistes de Lepe, ¡mi vida, antes de la poesía!
No me dieron insignia ni en la panadería, por ir a buscar el pan, y llevarme una barra.
¡Mi vida, oh! ¡Entre escupitajos ebrios y prostíbulos! ¡¡¡Oh, bulos de mí!!!
¡Entre damas dominadas y dominantes, y el viento de lo parió, o de la madre que las parió!
¡Nunca me gustó el aliento de nadie!
¡¡Ahh, mamy, mamucha!!
¿¿¿Es, por los clavos de Cristo en su último aliento, clavos oxidados, ferruguinosos, esto una enfermedad???
¡¡¡Ahhh!!!
Dame un beso.
¡Si mi locura, como en Avatar, tiene arreglo, dame un beso!
¡Dame de beber de la clave que utilizo para opositar a policía!
No puedo, no, luchar contra mí.
No se me cae la casa encima. Nunca calzo un número más de talla, pero siempre hay calzado nuevo.
Esto es, soy capaz de abarcar lo que me proponga.
Incluído un tsunami.
¿Que vienen a Galicia?
Que vengan, que vengan.
Como se lleven una sola hoja -mierda, esto no me gusta-...
¿No os gustaría más... no sé... un otoño?
¿Algo vestido de luces?
¿Un torero?
¿Dame un beso?
¿Ego de nuevo, o de relevo?
Como tiene que ser nada es...
El verdadero tsunami es este poema.
Cuando salga a la luz, seré ya un castrado más.
No por imitación, ni por amor propio.
Por esa voz tan, tan dulce que recorre las aceras..
Y por el efecto rebote.
¡Eco ecoooooooo!
Y es que si el mundo no se adapta a mí, ¿qué me queda sino cultivar la planta del tabaco?
¿¿Qué me queda sino quemar todos mis papeles resoplándole en la nuca a un político??
¿¿¿Qué me queda a mí, oh títere, más que darle una calada a Dios???
El camión de la mudanza se muda de piel.
Enmudece de piel.
Dame un beso.
Un beso cicatrizado para recreo de los ancianos.
Se me encienden las alarmas y no bajo el listón.
¿Listo? ¿Inteligente? ¿Tranquilo?
Soy el hombre que vive de su sombra.
En un periquete, o periquito, os lo explico:
"¿Ha quedado claro como el agua del grifo de un estanco, o como el cristal m.d.m.a.?
La claridad se cotiza; esto parece un sorteo de ases de corazones. Si te toca, ganas la partida. Sino, te parte en dos.
Mis teorías han removido más mierda que un clarividente.
Detecto hasta el coito de las baldosas.
Camino con precaución, o con un vado permanente, o con un ceda el paso.
Me mueva o no del sitio, siempre quiero un poco más de eso que me da la vida.
¡Oh, tírenme rosas color collage!
Dame un beso.
¿No me oyes?
¡Almohada mía, no sueño nunca contigo, ni conmigo, y me haces soñar barbaridades!
Quizá en la península de Indochina, indiferentemente, cohabiten chinos e indios, otro poco de fauna, y otro poco de flora, sin matarse a verborrea.
Rea de mi verbo... Y como los chistes de Lepe, ¡mi vida, antes de la poesía!
No me dieron insignia ni en la panadería, por ir a buscar el pan, y llevarme una barra.
¡Mi vida, oh! ¡Entre escupitajos ebrios y prostíbulos! ¡¡¡Oh, bulos de mí!!!
¡Entre damas dominadas y dominantes, y el viento de lo parió, o de la madre que las parió!
¡Nunca me gustó el aliento de nadie!
¡¡Ahh, mamy, mamucha!!
¿¿¿Es, por los clavos de Cristo en su último aliento, clavos oxidados, ferruguinosos, esto una enfermedad???
¡¡¡Ahhh!!!
Dame un beso.
¡Si mi locura, como en Avatar, tiene arreglo, dame un beso!
¡Dame de beber de la clave que utilizo para opositar a policía!
No puedo, no, luchar contra mí.
No se me cae la casa encima. Nunca calzo un número más de talla, pero siempre hay calzado nuevo.
Esto es, soy capaz de abarcar lo que me proponga.
Incluído un tsunami.
¿Que vienen a Galicia?
Que vengan, que vengan.
Como se lleven una sola hoja -mierda, esto no me gusta-...
¿No os gustaría más... no sé... un otoño?
¿Algo vestido de luces?
¿Un torero?
¿Dame un beso?
¿Ego de nuevo, o de relevo?
Como tiene que ser nada es...
El verdadero tsunami es este poema.
Cuando salga a la luz, seré ya un castrado más.
No por imitación, ni por amor propio.
Por esa voz tan, tan dulce que recorre las aceras..
Y por el efecto rebote.
¡Eco ecoooooooo!
Y es que si el mundo no se adapta a mí, ¿qué me queda sino cultivar la planta del tabaco?
¿¿Qué me queda sino quemar todos mis papeles resoplándole en la nuca a un político??
¿¿¿Qué me queda a mí, oh títere, más que darle una calada a Dios???