Bartleby - el alegre
Poeta recién llegado
Situación
Ya no fumo,
apenas cojo una botella
de pisco y la dejo derretirse
con los cubos de hielo,
tengo otro trabajo,
donde se ven las jacarandas,
la tristeza límpida
de San Isidro,
el dinero que pasa de efectivo
a tarjeta.
Me enamoro de la recepcionista
y le converso de tonterías,
y ella me mira
con sus ojos de buena gente,
de vamos dime algo más,
puede resultar algo.
Le pincho al modo americano y expreso.
Suficiente café por ahora.
Mi jugo de naranja en la oficina
comprado a sobre precio,
y una notificación de uno de esos
tantos juzgados de Familia.
Tipeo,
me estiro en una de esas
sillas Herman Miller,
no fumo,
apenas pienso en tomates
cortados y pecanas,
y que bacán sería enamorarse.
Ya no fumo,
apenas cojo una botella
de pisco y la dejo derretirse
con los cubos de hielo,
tengo otro trabajo,
donde se ven las jacarandas,
la tristeza límpida
de San Isidro,
el dinero que pasa de efectivo
a tarjeta.
Me enamoro de la recepcionista
y le converso de tonterías,
y ella me mira
con sus ojos de buena gente,
de vamos dime algo más,
puede resultar algo.
Le pincho al modo americano y expreso.
Suficiente café por ahora.
Mi jugo de naranja en la oficina
comprado a sobre precio,
y una notificación de uno de esos
tantos juzgados de Familia.
Tipeo,
me estiro en una de esas
sillas Herman Miller,
no fumo,
apenas pienso en tomates
cortados y pecanas,
y que bacán sería enamorarse.