SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
SOBARÉ LAS HERIDAS
DE TU COSTADO IZQUIERDO
El ruido acumulado en el silencio
es implacable regicida
del ardoroso amor
que se va tornando ajeno,
para armar el patético escenario
de dos desventurados.
Se nos han adormecido los motivos
para acariciarnos
con palabras sin texto.
Se nos extraviaron las formas
de la ilusión
con mordiscos de fresa.
Se nos han desteñido los colores
del retozo
con piernas enlazadas.
En tus sonidos ya no encuentro,
la cristalina carcajada
de saberte mi dueño.
En tu mirada se perdió el paisaje
del oleaje conjugando
nuestros vientres mojados.
Sin embargo
se resisten a morir las fragancias
ya olfateadas en el camino mutuo,
pululantes en la médula
de la reflexión retrospectiva.
Una de estas tardes,
una noche silente
o un raudo amanecer,
me fingiré chiflada,
me creeré en el albor
de nuestro lecho;
cruzaré tus linderos;
me atreveré a abrazarte,
con el miedo callado
pero la piel gritando;
disculparé tus culpas,
suspiraré en tu pecho,
sobaré las heridas
de tu costado izquierdo
y olfatearé tu amor
sin reclamos, sin dudas.
©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
Ingeniera de Sueños
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