Un monstruo te elevó a las alturas
llevándote lejos sin tu saberlo
las garras malditas te colocaron
lejano a mí y a mi pensamiento
quería el monstruo que me olvidaras
se rió de nosotros desde lejos
se burlaba el gigante de nuestro pesar
se rieron los dioses
que apesadumbrados
veían la perfección de nuestro amor
como una afrenta
se rindió el monstruo
los dioses dejaron de reír
no lograron que de nuestros corazones
se borrara aquel apasionado y fiel
amor de juventud
hoy nos observan con la mirada baja
y a medio respirar
cuando ven en nuestros rostros
que ese amor
nunca pudieron derrotar
el monstruo y los dioses ahora
llevándote lejos sin tu saberlo
las garras malditas te colocaron
lejano a mí y a mi pensamiento
quería el monstruo que me olvidaras
se rió de nosotros desde lejos
se burlaba el gigante de nuestro pesar
se rieron los dioses
que apesadumbrados
veían la perfección de nuestro amor
como una afrenta
se rindió el monstruo
los dioses dejaron de reír
no lograron que de nuestros corazones
se borrara aquel apasionado y fiel
amor de juventud
hoy nos observan con la mirada baja
y a medio respirar
cuando ven en nuestros rostros
que ese amor
nunca pudieron derrotar
el monstruo y los dioses ahora
solo nos tendrán que adorar