Hombres altivos , presuntuosos,
les moldea la arrogancia del saber,
Creen amar, pero no aman.
Centinelas son llamados, pero solo , hoy, devastan
la estructura bien armada que al inicio los formó.
Asesinos de verdades.
El amor solo conocen desde libros y no de hechos,
pues se enfrentan ante el mundo
con saberes sin sentidos.
Jactanciosas sus miradas , no perciben y no ven.
Se dan solo al quien afirma lo que dicen , lo que piensan.
Sus miradas son reflejo narcisista de su yo .
Se sustentan en el ruido de palabras y de honores.
Cuantas pobres voluntades son sus presas preferidas,
para ir tras las ideas de confusa comprensión.
Ellos miran y no ven lo que han dentro de los otros,
Y no alcanzas la verdad porque juzgan y censuran.
¡Incoherente es tu doctrina!
Se han perdido del camino que en principio caminaron
y seguros les llevaba a encontrarte con la luz.
Esa luz de aquella estrella que es destello
¡No lo olviden¡ de una luz más grande y cierta
que es la luz de aquel que llaman:¡ mi Dios o mi Señor!