ludmila
Poeta veterano en el portal
Todavía
no he podido constatar
la verdad del temblor,
sin embargo
lo siento en la realeza de la luna.
En la cúspide erguida
de la sumisión hacia tu cuello
que se derrama sublime
sobre el alma.
¿Qué esquina de plata
sostiene tu cordura?
¿Qué algodón
amortigua en tu ventana
que me aloja tan sonámbula
de sueños,
y me arropa
en la razón de mi constancia?.
Amanece
en la noción de tu presagio
ése, que vaticinó nuestro secuestro,
amontona las deidades de la aurora,
se adormece en el calvario de los dioses
y se complace en beber de mis caricias.
no he podido constatar
la verdad del temblor,
sin embargo
lo siento en la realeza de la luna.
En la cúspide erguida
de la sumisión hacia tu cuello
que se derrama sublime
sobre el alma.
¿Qué esquina de plata
sostiene tu cordura?
¿Qué algodón
amortigua en tu ventana
que me aloja tan sonámbula
de sueños,
y me arropa
en la razón de mi constancia?.
Amanece
en la noción de tu presagio
ése, que vaticinó nuestro secuestro,
amontona las deidades de la aurora,
se adormece en el calvario de los dioses
y se complace en beber de mis caricias.