Asklepios
Incinerando envidias
Sobre el ancho mar son tantos los
desconocidos sonidos que navegan en él,
que muchos terminan por
encallar, o por disolverse,
mucho antes de poder saber algo de ellos
Sucede también, algo similar al
querer saber algo acerca de esas incrustaciones
submarinas con las que los océanos
adornan sus lejanos y profundos abismos.
Se supone que, sus incandescencias, ascienden
hasta llegar a la superficie. Allí es donde,
justo antes de convertirse en desterrados
deshechos, les es negado amarrar en puerto alguno,
así como aceptar ninguna ayuda.
Obligados están,
por ancestral juramento,
a vivir bajo la vigilancia
interminable de la sal de las aguas, en
una triste, eterna y
desconocida travesía., que jamás, marinero
alguno ha llegado a conocer.
desconocidos sonidos que navegan en él,
que muchos terminan por
encallar, o por disolverse,
mucho antes de poder saber algo de ellos
Sucede también, algo similar al
querer saber algo acerca de esas incrustaciones
submarinas con las que los océanos
adornan sus lejanos y profundos abismos.
Se supone que, sus incandescencias, ascienden
hasta llegar a la superficie. Allí es donde,
justo antes de convertirse en desterrados
deshechos, les es negado amarrar en puerto alguno,
así como aceptar ninguna ayuda.
Obligados están,
por ancestral juramento,
a vivir bajo la vigilancia
interminable de la sal de las aguas, en
una triste, eterna y
desconocida travesía., que jamás, marinero
alguno ha llegado a conocer.