BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay himnos suscritos,
entre inscripciones sucintas,
la ebriedad dormita sus huesos,
cerca de estalactitas e hipogeos
inmóviles.
Sobre la arena, se calcifican
los minúsculos crustáceos,
como dedos que impulsaran
la vitalidad de la tierra.
Como nervios de madera,
los álamos irrumpen, órganos
destituidos en que se petrifica
la sombra.
Hay en el aire, de una nación de rabiosos
insectos, coleópteros, y alas invisibles,
allí donde duermen sus exigencias
los fríos musgos del hielo.
La tundra espabila y yo duermo,
salvajemente dominado
por instintos indemostrables-.
©
entre inscripciones sucintas,
la ebriedad dormita sus huesos,
cerca de estalactitas e hipogeos
inmóviles.
Sobre la arena, se calcifican
los minúsculos crustáceos,
como dedos que impulsaran
la vitalidad de la tierra.
Como nervios de madera,
los álamos irrumpen, órganos
destituidos en que se petrifica
la sombra.
Hay en el aire, de una nación de rabiosos
insectos, coleópteros, y alas invisibles,
allí donde duermen sus exigencias
los fríos musgos del hielo.
La tundra espabila y yo duermo,
salvajemente dominado
por instintos indemostrables-.
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