acontista1967
Poeta recién llegado
Sobre la hierba húmeda
Nunca me sumergí en las aguas salobres y espumosas de tus deseos fragosos,
Ni galopé en los bosques incendiados de tus horas de ardor.
Nunca el cielo me vio abatirme como negra tormenta
Sobre la blanda arena de tu cuerpo extasiado,
Ni nublarte los ojos, ni apagarte el aliento,
Ni quebrarme en tu pelo perfumado y umbroso
Como la luz se quiebra contra la brisa fina, y la hace irisar.
Sólo tu compañía tibia y casta,
Como un techo humeante de las verdes montañas de mi infancia,
Estuvo a mi costado y me llenó de ti.
Tan sólo oí tu voz,
Y me sentí abrigado,
Y la miel de tus ojos embadurnó mi alma,
Y las dulces abejas de tu risa
Hicieron de mi pecho su panal.
Y te seguí por largas estaciones donde al final no estabas,
Pero escuché el milagro de tus pasos.
Y la justa medida de tus pies,
Sobre la hierba húmeda de mis recuerdos,
Ha quedado marcada.
Nunca me sumergí en las aguas salobres y espumosas de tus deseos fragosos,
Ni galopé en los bosques incendiados de tus horas de ardor.
Nunca el cielo me vio abatirme como negra tormenta
Sobre la blanda arena de tu cuerpo extasiado,
Ni nublarte los ojos, ni apagarte el aliento,
Ni quebrarme en tu pelo perfumado y umbroso
Como la luz se quiebra contra la brisa fina, y la hace irisar.
Sólo tu compañía tibia y casta,
Como un techo humeante de las verdes montañas de mi infancia,
Estuvo a mi costado y me llenó de ti.
Tan sólo oí tu voz,
Y me sentí abrigado,
Y la miel de tus ojos embadurnó mi alma,
Y las dulces abejas de tu risa
Hicieron de mi pecho su panal.
Y te seguí por largas estaciones donde al final no estabas,
Pero escuché el milagro de tus pasos.
Y la justa medida de tus pies,
Sobre la hierba húmeda de mis recuerdos,
Ha quedado marcada.