Tobare
Poeta recién llegado
Sobre la resiliencia
Siento tus murallas hostiles
como la arena ardiente de las playas,
y tus manos como dos glaciares
agrietando mis contornos árticos.
Ahora soy limosna sin mendigo
dedicado a recorrer tu recuerdo alucinado
con la esperanza acostumbrada al suelo
y descascarados cielos garabateados.
Pero créeme: te observo a párpado cerrado
con todo el dolor de un león flechado,
abriré mis fauces endemoniadas
para rugirles a los cachorros desdentados.
Bailaré sobre los vientos pedregosos
generándole al tiempo trizaduras,
me bañaré con magma y tormenta
y brincaré entre goterones y salpicaduras.
Porque mujer eres el aroma de la melancolía
y el sur nace en tus ojos bellos,
eres la espuma suavizante de los mares
con tu tranquilo pasar de nube soleada.
¡Tú que despiertas las caricias del sonido!
para que junto a las brisas me den su cobijo:
entre madres y nidos,
entre amores, colchones y sábanas.
1 de octubre del 2013. Santiago
Siento tus murallas hostiles
como la arena ardiente de las playas,
y tus manos como dos glaciares
agrietando mis contornos árticos.
Ahora soy limosna sin mendigo
dedicado a recorrer tu recuerdo alucinado
con la esperanza acostumbrada al suelo
y descascarados cielos garabateados.
Pero créeme: te observo a párpado cerrado
con todo el dolor de un león flechado,
abriré mis fauces endemoniadas
para rugirles a los cachorros desdentados.
Bailaré sobre los vientos pedregosos
generándole al tiempo trizaduras,
me bañaré con magma y tormenta
y brincaré entre goterones y salpicaduras.
Porque mujer eres el aroma de la melancolía
y el sur nace en tus ojos bellos,
eres la espuma suavizante de los mares
con tu tranquilo pasar de nube soleada.
¡Tú que despiertas las caricias del sonido!
para que junto a las brisas me den su cobijo:
entre madres y nidos,
entre amores, colchones y sábanas.
1 de octubre del 2013. Santiago
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