Jose Carlos Botto Cayo
Poeta adicto al portal
El eterno sabor del amor
despierta los pétalos del alma
como una primavera celestial
que nace de tu magia.
El eterno sabor del aroma
no se esconde en las flores
sino en la fragancia de tu piel
que, bajo ese ropaje,
emerge como manantial sideral.
De tus ojos nace el cielo,
aunque los astrónomos difieran,
he de seguir con mi teoría claudiana
de encontrar el universo en ti.
Leeré en el espacio
esas estrellas que cuentan historias,
como un libro galáctico
que un Dios escribio al amanecer.
El eterno sabor del amor
es pues un mito para muchos
que no descubren los mensajes corporales,
que nacen de las miradas,
que se transforman piel.